jueves, julio 26, 2007

Trozos de Vida IV



Sábado por la mañana, increíblemente no habías notado el paso de los días, hace ya dos semanas que habías tomado la decisión de visitar a los padres de Sonia -los padres de Sonia, así es como los has llamado desde la muerte de ella porque ya no podrían seguir siendo tus suegros, cosas extrañas e imprevistas de la vida, ¿no?- y en esas dos semanas no habías tenido un solo momento para poder realizarlo hasta hoy, y he aquí que estas conduciendo camino hacia allá, la mañana es clara, con ese toque idílico con que observamos el paisaje cuando nos sentimos en paz con nosotros mismos, es extraño, al principio creíste que sería difícil y doloroso reabrir esas páginas de un pasado que no querías remover, pero hoy sorprendentemente notas una quietud que no creíste poseer, ya son más de 20 minutos los que llevas conduciendo, atrás quedaron los últimos vestigios de cuidad y estas internado en la zona rural, ahí donde el tiempo transcurre más lento, como deteniéndose también a observar el paisaje, como metiéndose en la vida diaria, a su propio ritmo, lento e implacable.

A lo lejos observas el conjunto de casas, blancas, juntas, como si se hermanaran para no sentirse solas ante la inmensa e imponente campiña, reconoces el lugar, sientes esa sensación tan sutil que experimentamos cuando estamos llegando a casa, no sabes porque pero tu ritmo cardiaco se acelera cuando estacionas el auto frente al blanqueado pórtico, desciendes lentamente, volteando a tu alrededor y te encaminas hacia la entrada, subes los tres escalones que separan a manera de desnivel a la casa del suelo, levantas la vista para tocar el timbre y lo vez, si ahí esta tal y como la habías recordado, tienes frente a ti esa característica pared de piedra, la misma que aparece en la fotografía, la misma que habías recordado de algunos años atrás, podrá ser posible, o solo será una muy extraña coincidencia... Bueno, el punto es que ya estás aquí y muy pronto vas a averiguarlo, tocas el timbre dos veces antes de que una voz te responda desde el fondo, una voz conocida, es don Eduardo, quien ahora se aproxima para abrir la puerta.

domingo, julio 15, 2007

Trozos de Vida III



Al menos ya encontraste algún punto de luz en la oscuridad, aunque, como pasa muchas veces, surgen mil dudas nuevas por cada posible respuesta, hace bastante tiempo que no visitas a los padres de Sonia, la última vez que estuviste ahí fue ... si, hace poco más de dos años, cuando hicieron a don Eduardo aquella cirugía a corazón abierto para colocarle un marcapasos, a pesar de que no viven muy alejados, tan solo unos 40 ó 50 minutos, el ritmo de trabajo no te había permitido visitarlos, Sonia acostumbraba acudir una vez por semana, llevando a los niños pero tú ya tenías más de dos años sin verlos, y después... después de lo que pasó habías perdido el interés por cualquier tipo de contacto con otras personas, ellos incluidos, ahora que lo recuerdas ni siquiera acudiste a los servicios religiosos que don Eduardo y Doña Lucía organizaron después de los funerales.

Sin embargo estás seguro de que se trata de ese lugar, debe ser esa casa, no hay otra posibilidad sin embargo el abrigo que tienes puesto en esa fotografía es un regalo de las navidades pasadas, tan solo 8 meses atrás, imposible que la fotografía sea tomada ahí, en un lugar donde hace más de dos años no estas...

Tu mente es de nuevo un caos, han pasado ya casi 24 hrs. desde que encontraste esa fotografía en 5 trozos y estas más confundido aún que al principio, sin embargo en el fondo agradeces esta situación, tal vez sea solo una casualidad, tal vez tu mismo en algún momento que no recuerdas destrozaste esa fotografía, pero encontrarla ha sacudido tu vida, le ha dado un aliciente que no habías tenido en meses, y eso es algo que si duda te ha venido muy bien.

Desistes de seguir luchando con tu mente intentando encontrar explicaciones, has tomado ya una mejor decisión, este fin de semana irás a visitar a los padres de Sonia, necesitas ver de nuevo ese lugar, y además crees que tienes algunas explicaciones que dar, a pesar de que por alguna u otra razón no acudías periódicamente a visitarlos llevabas buenas relaciones con ellos desde la época de la universidad, cuando Sonia y tu eran tan solo dos jóvenes enamorados. Y tu comportamiento últimamente, sumido en una aislante depresión , sin duda te sentará bien pasar un par de días, será difícil, serán recuerdos dolorosos, pero sientes que empiezas a ascender en tu vida y sin duda este será un paso necesario.
Continuará... (sí, continuará)

viernes, julio 13, 2007

Trozos de vida II



Los primeros rayos de sol que se cuelan por tu ventana te regresan a la realidad, después de todo fue un sueño reparador, hacía ya algún tiempo que no lograbas dormir tan profundamente, la mañana es tibia, volteas a ver el reloj y apenas pasa de las 7 de la mañana, ahí, junto al reloj está la fotografía, o más bien los trozos de ella, recuerdas todo lo sucedido el día anterior y vuelves a pensar en el caso, son tantas las cosas que han pasado por tu cabeza que empiezas incluso a temer por tu salud mental, pero no, esto no es paranoia o una alucinación, ahí está, una fotografía de ti mismo, aunque desconocida para ti, rota en pedazos y en medio de la calle.

Observas por enésima vez la fotografía y reparas en un detalle que no habías visto antes, el muro que está atrás de ti te parece de pronto conocido, si esa peculiar cantera rosada la has visto en algún lugar, solo que no alcanzas a recordar donde ha sido... si, cada vez se refuerza mas la idea en tu cabeza, conoces esa pared, bueno, esperemos que en el transcurso del día lo recuerdes, después de todo ya estas 20 minutos retrasado para tu trabajo.

Un día más en tu trabajo, contrario a lo que hubieras pensado hoy te sientes diferente, con un poco mas de energías de lo habitual, incluso saludas con una sonrisa al portero de la recepción, algo que no hacías desde hacia tiempo, desde antes del accidente, desde antes de que todo cambiara… caminas hasta tu cubículo y te dispones a trabajar, a partir de la fusión tu trabajo ha sido más bien ligero, los frenéticas jornadas habían quedado atrás y ahora era tan solo una tranquila rutina que en ocasiones incluso te resultaba desesperante, pero en fin, así son las cosas y había que tomarlas como vinieran… eso es, como no pudiste recordarlo antes esa pared… sabias que te era conocida… sacas de tu portafolios los trozos de fotografía, rápidamente los reacomodas sobre tu escritorio, si por supuesto que es ahí, aunque hace ya más de dos años que no la ves, lo recuerdas muy bien, siempre te llamo la atención el tipo de piedra de que estaba recubierta parte de la fachada de la casa de los padres de Sonia, y es justamente lo que está detrás de tu fotografía sin lugar a dudas.

(Y mi jefa acaba de llegar, pausa de la historia)

Continuará…

domingo, julio 01, 2007

Trozos de Vida


Vuelves a casa, es de noche, hace frío, tan sólo piensas en llegar y esconderte debajo de una manta, comer algo caliente, poner un rato la tele, ver los mismos programas de siempre solo un momento y apagarla después, quizá poner algo de música, hace muchísimo que no escuchas música, tal vez escuchar algo de Sabina sentirte a gusto un rato, antes de dormir.

Caminas por la calle pensando en todas estas cosas y de repente ves algo en el suelo, la curiosidad, la omnipresente curiosidad te lleva a observar detenidamente, observas, es una foto rota, cuatro, cinco pedazos miras alrededor, no ves a nadie, piensas en seguir andando pero te detienes, te agachas y la recoges unes los pedazos, un escalofrío te estremece todo el cuerpo, es tu rostro lo que ves, una foto tuya, no te reconoces, tienes una extraña expresión de felicidad que no es común en ti, mucho menos últimamente, tampoco reconoces la pared del fondo, no sabes quién eres así, partido en cinco pedazos piensas en quién pudo haberte hecho esa foto no lo sabes piensas en quién pudo haberla roto y abandonado miras alrededor otra vez solo para confirmar que no hay nadie miras hacia arriba, las ventanas de los edificios.

Anochece y hay varias luces encendidas que se reflejan en los cristales no hay nadie asomado ni siquiera conoces a nadie que viva en ese edificio ni en ese barrio ni siquiera sabes qué demonios haces con los pedazos de una foto tuya entre las manos pero aún así la guardas en tu mochila, y la llevas a casa y cuando llegas a casa, y te escondes entre las mantas, no dejas de pensar, no te sientes a gusto y no dejas de mirar los pedazos, y de tocarlos, intentando entender.

Llega la hora de acostarse, y entras en la cama, hay algo que no te deja dormir, Te sientes roto sientes que de repente tu vida se dividió en pedazos, justamente en cinco pedazos.
Tratas de dormir y no lo logras, tu vida, tu rutina, tu entorno, todo te resulta poco familiar como si fuera parte de la historia de otra persona, como si solo fuera un sueño del que sabes que pronto despertaras, no encuentras la calma, en medio de ese forzado insomnio tratas de recomponer tu vida, o al menos a tratar de organizar o de comprender tu vida, han pasado ya 5 meses, si, justo hoy se cumplen 5 meses del accidente (otra vez cinco) y aun a pesar de tus esfuerzos estas más lejos que nunca de superarlo, volteas a la mesita de noche y ahí está la ultima fotografía de Sonia y los niños, tu no apareces, recuerdas que esas vacaciones no pudiste acompañarlos, como hacerlo, si fue durante la época en la que tu empresa se fusionó con una transnacional y tu estuviste con un ritmo de trabajo frenético durante tres meses, Sonia y los niños fueron de vacaciones a Canadá esa foto fue durante una tarde de esquís, el pequeño Rodrigo y Marisela están aún con los accesorios de esquiar, volteas de nuevo hacia el techo, atormentarte más ya no remedia nada, no has hecho más que atormentarte desde aquella tarde cuando recibiste la llamada donde reportaban como desaparecido el avión donde viajaban Sonia y los niños en algún punto del Golfo de México para recibir horas después la confirmación de que el avión había caído al mar, sin ningún sobreviviente.
Tus pensamientos vuelven hacia la fotografía, de donde vendría, porque encontrarla precisamente tú, porque esa expresión de felicidad, no cabía duda de que eras tú incluso la camisa de la fotografía fue un regalo de Sonia de las navidades pasadas.

Al fin, después de muchas horas el sueño empieza a llegar como una bendición de calma, en tu mente solo se encuentra una idea o más bien 5 pedazos de una idea que no acaban de embonar, que no acaban de fundirse, que te preocupan y te atemorizan, pero al fin el sueño impera, tal vez la mañana traiga más claridad, sí, eso es, tal vez mañana encuentres respuestas…

CONTINUARA…