1 de Diciembre de 2006, Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
llegué a Guadalajara a las 11 de la mañana, un taxi al hotel para dejar las maletas y rápido salir a la calle a buscar la manera de llegar a la FIL, al salir a la calle toda la ciudad estaba contagiada del ambiente, se veían pancartas en los postes y anuncios espectaculares invitando a todo mundo a la fiesta de las letras, con un poco de vergüenza (no demasiada) sabia que a mí no eran precisamente las letras o los libros lo que me habían traído, ese día el invitado en el escenario de la FIL era Joaquín Martinez Sabina, ese concierto que llevaba años esperando, desde el 2003 que Sabina regreso a los escenarios estuve esperando la oportunidad de verlo en vivo de escuchar esas canciones que tantas y tantas veces he escuchado pero ahora de viva voz, contadas y cantadas por el flaco de Úbeda.
después de salir del "Hotel dulce Hotel", espere un taxi y después de varios que pasaron ocupados hubo uno que se detuvo - ¿A dónde vas ?- A la FIL ! con cara de haber escuchado lo mismo muchas veces me dice, tengo toda la semana llevando y trayendo gente a la FIL, parece que todo Guadalajara va para allá, cruzamos rápido la ciudad y llegamos al centro de convenciones donde estaba la feria, le pague al taxi y camine a la entrada -Disculpa, vengo al concierto de Sabina ... Por allá, me contesto una persona vestida de negro con una camisa en letras amarillas que decía STAFF, fui a donde me indicaron y me encontré con la sorpresa de que a pesar de faltar 10 horas para el concierto la fila era más larga que la esperanza del pobre, tome mi lugar a dos cuadras y media de la entrada y esperé.
Siempre me han dicho que tengo gustos raros, me gustan los sombreros cubanos, la música de Sabina, sus sonetos y libros, entre otras cosas, pero en esa fila por unas horas pude sentirme el más normal de los normales, todos éramos parecidos, todos hablaban de que si "Esta boca es mía" era el disco más puramente Sabiniano, que si los sonetos de interviú y mil y un temas de los que casi nunca hay con quien hablar.
llegué a Guadalajara a las 11 de la mañana, un taxi al hotel para dejar las maletas y rápido salir a la calle a buscar la manera de llegar a la FIL, al salir a la calle toda la ciudad estaba contagiada del ambiente, se veían pancartas en los postes y anuncios espectaculares invitando a todo mundo a la fiesta de las letras, con un poco de vergüenza (no demasiada) sabia que a mí no eran precisamente las letras o los libros lo que me habían traído, ese día el invitado en el escenario de la FIL era Joaquín Martinez Sabina, ese concierto que llevaba años esperando, desde el 2003 que Sabina regreso a los escenarios estuve esperando la oportunidad de verlo en vivo de escuchar esas canciones que tantas y tantas veces he escuchado pero ahora de viva voz, contadas y cantadas por el flaco de Úbeda.
después de salir del "Hotel dulce Hotel", espere un taxi y después de varios que pasaron ocupados hubo uno que se detuvo - ¿A dónde vas ?- A la FIL ! con cara de haber escuchado lo mismo muchas veces me dice, tengo toda la semana llevando y trayendo gente a la FIL, parece que todo Guadalajara va para allá, cruzamos rápido la ciudad y llegamos al centro de convenciones donde estaba la feria, le pague al taxi y camine a la entrada -Disculpa, vengo al concierto de Sabina ... Por allá, me contesto una persona vestida de negro con una camisa en letras amarillas que decía STAFF, fui a donde me indicaron y me encontré con la sorpresa de que a pesar de faltar 10 horas para el concierto la fila era más larga que la esperanza del pobre, tome mi lugar a dos cuadras y media de la entrada y esperé.
Siempre me han dicho que tengo gustos raros, me gustan los sombreros cubanos, la música de Sabina, sus sonetos y libros, entre otras cosas, pero en esa fila por unas horas pude sentirme el más normal de los normales, todos éramos parecidos, todos hablaban de que si "Esta boca es mía" era el disco más puramente Sabiniano, que si los sonetos de interviú y mil y un temas de los que casi nunca hay con quien hablar.
así pasaron y pasaron las horas oscureció y el clima enfrió un poco, pero la sensación de que el momento se acercaba era suficiente como para que todo fuera soportable, como a las 7 de la tarde, se escucharon las primeras guitarras, los músicos estaban probando el equipo, todos los de la fila comenzamos a cantar al escuchar notas de "Nos sobran los motivos", "Peor para el sol" y algunas otras, por fin cerca de las 10 se abrieron las puertas y ya nada mas importó corrí empujando gente y tratando de entrar primero, la fila que se había mantenido todo el día era ahora una guerra sin cuartel, habíamos poco mas de 6000 personas y solo 2500 podrían entrar, el resto se conformaría con las pantallas gigantes del exterior, por supuesto eso para mí no era una alternativa, como pude, logre llegar a estar a unos 5 metros del escenario, era increíble, iba a estar a 5 metros del escenario de Sabina, nos acomodamos y en unos minutos se apagaron las luces y comenzó el espectáculo ...
Al fondo empezó a sonar una versión "valseadita" de "Y nos dieron las diez" y los músicos comenzaron a salir, Paco Barceló, Panchito Varona, Olga Román y Antonio Garcia de Diego, tomaron sus lugares y saludaron a todos, de repente, la música de fondo se fue apagando y en medio de la locura de 6500 personas salió al escenario, de traje y bombín gris Joaquín Sabina... - Buenas noches Guadalajara!!- y empezaron los acordes de la canción con la que abrió el concierto "Aves de paso", todos cantamos y aplaudimos, fue uno de los mejores conciertos de la gira Ultramarina según los organizadores y según ha declarado el mismo Joaquín, yo no lo sé, es al único concierto que pude asistir, pero si se que fueron las 2 horas y media, mas sabinianas de mi vida, desde "Aves de Paso" hasta "Pastillas para no soñar", pasando por "Contigo", "la del pirata cojo", "Nube negra" y muchas otras.
Todo termino como a las doce y media de la mañana, hasta ese momento no había sentido cansancio, había despertado muy temprano en Hermosillo, tomado un vuelo a Guadalajara, hacer 10 horas de fila y cantado y gritado por más de dos horas y media, pero después de todo, me sentía mas allá del desolado paisaje de antenas y de cables, y por fin dentro de esas misteriosas puertas, que niegan lo que esconden...
