
Una hormiga afanosa recogía poco a poco miguitas de pan, troncos de árboles, ramitas, pedazos de frutas y otras menudencias una calurosa tarde de verano, en realidad tenía pocas ganas de hacerlo, pero el contrato colectivo estipulaba 8 implacables horas de trabajo, además tenía una extensa prole que mantener, una hipoteca por pagar y dos meses de factura telefónica vencidos.
Cerca de allí, una cigarra, alegre, cantaba sin cesar bajo la sombra acogedora de los árboles.
Y así, día tras día, la cigarra, mirando con compasión a la pequeña hormiga, cantaba día tras noche, La cigarra sentía demasiado calor para trabajar.
Cerca de allí, una cigarra, alegre, cantaba sin cesar bajo la sombra acogedora de los árboles.
Y así, día tras día, la cigarra, mirando con compasión a la pequeña hormiga, cantaba día tras noche, La cigarra sentía demasiado calor para trabajar.
Entre tanto, la hormiguita seguía infatigable recogiendo y recogiendo para llenar hasta el tope sus graneros, en previsión de los helados días de invierno, en los que las obras se suspendían y ya no podría contar con el salario mensual, sabía que la empresa no le pagaría vacaciones y que no podía acudir al sindicato, porque el topo, su líder, ya había negociado con el patrón y en estos momentos estaba de crucero por las Bahamas.
Pronto terminó el calor, y vino el otoño, y antes de que la despreocupada cigarra se diera cuenta, llegó el invierno, con sus fríos, sus vientos y sus nieves.
Y la cigarra no encontraba nada para llevarse a la boca, por más que buscaba por todos lados. Nada le ayudaba a subsistir.
Muy preocupada por su situación, se fue derecha a casa de su vecina, la hormiga.
-¿Qué quieres, cigarra? -Por favor, préstame algún alimento, porque me estoy muriendo de hambre. Te prometo que te lo devolveré antes de agosto, y con sus correspondientes intereses.
Pero la hormiga, como buen miembro de la clase media era desconfiada. ¿Y si la cigarra la estaba engañando y luego no se lo devolvía? Además, el reunir el alimento para el invierno le había costado mucho trabajo.
-¿Pero cómo es que no tienes comida?, ¿Qué hiciste durante el verano?
-¡Ay! Pues yo estaba a la sombra de los árboles.
-¿Y qué hacías allí?
-Cantaba noche y día.
Y al oír estas palabras, la laboriosa hormiga cerró las puertas de su casa a la cigarra perezosa, mientras le decía:
-Pues si durante el verano cantaste, ahora puedes bailar.
Al verse rechazada por la hormiga, la Cigarra, aún sin entender por qué su vecina había rechazado la oferta, se subió de nuevo a su automóvil y se dirigió a cenar al restaurante más cercano, cargo la cuenta a la tarjeta de su padre (que estaba de crucero por las Bahamas) y satisfecha, volvió a la calidez y comodidad de su hogar a seguir cantando en el Invierno.
Así fue como la desconfiada hormiga perdió la oportunidad de ganar los intereses de un buen préstamo, además, por influencias de la cigarra no la contrataron en la obra el año entrante y tuvo que irse de ilegal a un país lejano para poder mantener a su familia.

1 comentario:
Primeraaaaaaaaaas de primeras!! de todos los primeros!! lero lero!! el primer comentario en la historia de tu blog!!! .. me entretube un rato y leí todo!! me gusta me gusta!! congratulaciones!! =)
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